Reflexiones sobre Venezuela: Una Historia de Contrastes
He tenido la suerte de viajar a varios países de Centro y Sudamérica gracias a mi trabajo, y Venezuela ocupa un lugar especial en mis recuerdos. He visitado el país en diferentes momentos, tanto antes como después de la llegada al poder del Comandante Hugo Chávez, y mis experiencias allí han dejado una marca imborrable.

Primer Encuentro con Venezuela
La primera vez que visité Venezuela fue meses antes de que Chávez asumiera el poder a través de su Movimiento Quinta República (MVR). Mi trabajo me llevó al sector agropecuario, lo que me permitió recorrer la campiña venezolana, una tierra llena de riquezas naturales y una gente maravillosa. Quedé encantado con la calidez de su pueblo, especialmente en las zonas rurales, donde se puede apreciar la esencia de su cultura.
En aquel entonces, el país estaba gobernado por Rafael Caldera, un demócrata cristiano. Había un entusiasmo palpable por un posible cambio político, y recuerdo que me regalaron un folleto con el plan de gobierno de Chávez. En una sobremesa con productores del campo, discutimos dicho plan.
Aunque mis anfitriones lo exaltaban, yo lo veía con escepticismo, pues me evocaba el clientelismo que conocemos bien en México. Parafraseando a nuestro Nobel Octavio Paz, advertí sobre el riesgo de un «ogro filantrópico».

En ese entonces, trabajé para una compañía farmacéutica global, por lo que, no pude hacer comentario alguno sobre temas políticos. Solo alcance a decir que: «No conozco a ningún tigre que sea vegetariano», en alusión al intento de golpe de estado previo de Chávez, encendió un animado debate. Cerramos así una tertulia muy amena.
Regreso a un País Cambiado
Dos años después, volví a Venezuela y noté un cambio radical. Caracas y la Isla Margarita parecían envueltas en un aire de tristeza y decepción, especialmente en las áreas rurales. Los mismos productores agropecuarios que antes estaban llenos de esperanza ahora se encontraban abatidos. La producción estaba en declive, y la seguridad jurídica, elemento vital para cualquier empresa, era prácticamente inexistente. Chávez exigía a los agricultores pruebas de propiedad de sus tierras con documentos de hasta 100 años de antigüedad, dejando a muchos en la incertidumbre. Las invasiones de tierras eran comunes, y el reparto agrario se llevo a cabo de manera arbitraria.

En la ciudad, la escasez de productos básicos era alarmante. Durante un paseo por supermercados y centros comerciales, me encontré con estanterías vacías. La carne, los lácteos e incluso los aceites comestibles escaseaban. Me explicaron que las familias recibían tarjetas de racionamiento, pero aún así, el acceso era limitado.
Todo esto me llevó a reflexionar sobre el propósito de este modelo: empobrecer al país para convertir al ciudadano en cliente del gobierno.
Una Reflexión Final
Al meditar sobre mi experiencia, llegué a la conclusión de que estos gobiernos parecen diseñados para debilitar a las personas, haciéndolas dependientes. Esto no es solo una reflexión sobre Venezuela, sino una invitación a pensar y debatir sobre el futuro de nuestras propias naciones. ¿Qué lecciones podemos aprender de esta historia?
Venezuela, con su exuberancia natural y su gente increíble, merece un destino diferente. Sigamos reflexionando y compartiendo ideas para construir un mejor mañana para el pueblo Venezolano y nosotros mismos.
Espero tus comentarios en: contacto@lideratium.com
Gilberto M Limón Corbalá
Fundador de LIDERATIUM.COM